Ir al contenido principal

“ CuHo ” | 260 m2 de Vivienda en Altura

La labor de integración del proyecto en el espacio natural y poder disfrutar del paisaje desde todas y cada una de las estancias se convierten en dos de los retos más importantes a resolver.

Para acometer el segundo punto decidimos ubicar la vivienda a la altura de las copas de los árboles, sabiendo que esta decisión hace más compleja la labor de integración de la edificación y el respeto que ésta debe tener ante el paisaje.

Se proyecta una gran nave diáfana con cubierta a dos aguas. 260 m2 construidos en una sola planta rectangular, de 34,10 m de longitud y 7,60 m de anchura. La nave queda conectada con el terreno en su cota cero. En seguida éste desciende, pero la vivienda queda elevada por medio de una estructura de acero cuyo entramado soluciona a un mismo tiempo la parte estructural de la edificación y su estética.

La nave cuenta con una terraza en L desarrollada en toda su longitud y abrazando uno de sus testeros.

Debajo de la edificación principal, y asociada a la estructura de acero, se genera una plataforma continua destinada al uso de trastero, taller y terraza de verano. Esta plataforma, en su contorno, queda delimitada por redes de cáñamo natural en la zona de terraza de verano, y paramentos de madera sobre bastidores de acero, como si de un contenedor de madera se tratase, en las zonas de trastero y taller.

La elección de materiales como el hierro y la madera natural, en combinación con una envolvente de chapa minionda de color marrón, que se asemeje a los marrones de los troncos de encina que predominan en este espacio natural, son los recursos empleados para que la estética del proyecto no contraste en exceso con su entorno.

El uso interior de la vivienda se rige por el entendimiento de los espacios abiertos, permeables pero zonificados, que se apropian del paisaje, relacionados todos ellos entre sí, y ordenados lógicamente por el propio uso de la vivienda. Se obtiene la intimidad en el uso por medio del estudio de las formas y volúmenes que se plantean con la propia arquitectura interior.

La arquitectura debe tener en cuenta la forma en la que hoy se vive y resolver las necesidades actuales y personalizadas de cada familia, reflejándolas en el programa de su uso.

La zonificación interior consta de 6 partes, identificadas por los espacios en los que se distancian los 7 pórticos que conforman la estructura de la nave. Coincidente con cada pórtico, excepto en uno de los centrales, hay un muro de gran espesor concebido como tablero-biombo totalmente exento, que no toca en sus extremos a las fachadas ni llega al falso techo. Cada uno de ellos puede rodearse libremente y separa los distintos usos de la vivienda.

La primera de sus partes se destina a garaje, con ambos frentes de fachada totalmente abiertos. Desde este espacio accedemos a la vivienda por una discreta puerta.

Al entrar nos encontramos con la segunda de las seis partes, compuesta por un distribuidor longitudinal que da acceso a la zona de estudio y dormitorio ocasional. Los límites de este distribuidor abierto los marca la disposición del volumen exento con función de baño de invitados ubicado junto a la entrada, que en su propia forma asume el mobiliario asociado al uso del hall.

Un gran mueble “taquillero” para la colección de gorras del propietario aporta notas de color al espacio.

Superando el primero de los tablero-biombo llegamos a la tercera y cuarta parte. Juntas conforman la zona de cocina-comedor-salón, siendo éste el espacio más grande.

Un único volumen alto, también exento, acoge el frente principal de cocina, relacionado a su vez con la gran isla de la cocina.

Paralela a la anterior y frente a los ventanales, una mesa de comedor para 12 comensales preside el espacio. El resto de la estancia se destina a la zona de estar, rincón de lectura o juego para niños.

Si rebasamos el segundo tablero-biombo accedemos por sus dos extremos a la zona de dormitorio principal en suite, la quinta parte de la nave. En este caso son dos los volúmenes exentos enfrentados entre sí los que configuran el baño y a su vez generan el cabecero de la propia cama.

El primero de ellos integra el mobiliario de los lavabos, el otro aloja dos cabinas independientes, ducha e inodoro. La cabina de inodoro se cierra con su propio falso techo y tratamiento de ventilación individualizado, mientras que la cabina de ducha se ejecuta sin falso techo, disfrutando en su uso tanto de la luz natural en modo día, como de la luz artificial en modo noche.

Sendos pasos que rodean la zona de baño dan acceso a ambos lados de la cama, dejando a su paso los armarios roperos abiertos, que tienen función de vestidor.

El espacio destinado a dormitorio queda totalmente abierto, enfrentado al ventanal, dejando paso libre a los pies de la cama.

El tercer tablero-biombo delimita el dormitorio infantil, última parte de la nave.

Accedemos a ella rodeando el volumen que agrupa las funciones de baño, con lavabo, cabina de inodoro y cabina de ducha y con zona de armarios orientados al dormitorio.

Dos zonas actualmente diáfanas generan sendos espacios para dos dormitorios infantiles, que podrán en un futuro ser separados. La tabiquería que delimita la zona de camas también se entiende como un volumen, no conectado al anterior. Se realizan dos aperturas verticales en sus extremos que relacionan la zona de dormitorio con la zona diáfana, frente al ventanal destinada a estudio o cuarto de juegos.

Otra premisa fue plantear una iluminación indirecta por reflexión proyectando luz a falso techo desde la parte superior de las tabiquerías y volúmenes ejecutados, ocultando los equipos de iluminación y disfrutando de la continuidad de las dos aguas en el interior de la nave.

La iluminación se controla por zonas, todas dimeables para adaptarla al uso de la vivienda en cada momento.

El resto de iluminación artificial se plantea por medio de fases de encendido que accionan enchufes para luminarias decorativas, ubicadas estratégicamente en la fase de proyecto de forma intencionada, que aportan confort y calidez a los espacios.

CuHo